Cuando el martes 19 de enero de 1960 Haydee Santa maría inauguró las actividades del Primer Concurso Literario Hispanoamericano, nadie podía imaginar el - alcance de lo que estaba gestándose. Nacido en una era de descubrimientos, cuando casi todo se decidía y aprendía sobre la marcha, parecía fácil presagiar que –como otros proyectos similares– aquel concurso languidecería a la vuelta de unos años.

Hace ya tanto tiempo de aquel día, que todavía en esa fecha el ser humano no había salido al espacio sideral, ni la televisión había llegado a buena parte de los países de la América Latina y el Caribe, región que jamás había acogido –por decir algo– unos Juegos Olímpicos o un Mundial de Fútbol. Casi nadie, por aquel entonces, hablaba de algo llamado Literatura Latinoamericana (y mucho menos Caribeña), y los contados autores que se conocían un poco más allá de nuestras fronteras solían ser leídos como nombres aislados. Si a algo contribuyó aquella convocatoria fue a enderezar ese entuerto.

Seis décadas después seguimos aquí, apostando por la renovación sin dejar de ser feles al espíritu que animó el nacimiento del certamen; somos otros y los mismos. Esta edición 60 del Premio Literario Casa de las Américas es al mismo tiempo, por consiguiente, parte de un legado abrumador y nuevo punto de partida para una historia aún por escribir.